Humberto Iduarte

El efectivo bajo amenaza: una medida crítica y anticonstitucional

La reciente intención del gobierno de imponer el pago obligatorio con tarjeta en gasolineras y casetas de peaje abre un debate jurídico y ciudadano de gran calado. Más allá de la modernización financiera, esta medida toca fibras constitucionales y sociales que no pueden ignorarse.

Principios legales en juego
Moneda de curso legal
El Artículo 28 de la Constitución reconoce al Banco de México como autoridad emisora de la moneda nacional.

La Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos establece que los billetes y monedas emitidos por Banxico son de curso legal y deben ser aceptados en pagos.

Obligar a pagar exclusivamente con tarjeta contradice este principio, pues restringe el derecho de los ciudadanos a usar el peso mexicano.

Garantías individuales
El Artículo 5 constitucional protege la libertad de comercio y trabajo. Limitar las formas de pago afecta la libertad de transacción.

El Artículo 31 fracción IV obliga a contribuir al gasto público, pero no restringe el medio de pago.

El principio de igualdad se vulnera al excluir a quienes no tienen acceso a servicios bancarios, lo que representa cerca del 40% de la población.

Riesgos sociales y políticos
Exclusión social: millones de mexicanos quedarían impedidos de realizar transacciones básicas.

Vigilancia estatal: el pago digital facilita el rastreo de cada movimiento económico, incrementando la percepción de control gubernamental.

Debilidad institucional: aunque el amparo es jurídicamente procedente, la independencia de la Suprema Corte está cuestionada, lo que reduce la confianza en que se dé la razón al ciudadano.

Comparación internacional
En ciudades como Nueva York se ha legislado para obligar a aceptar efectivo en comercios, precisamente para evitar exclusión y proteger la soberanía monetaria. México estaría caminando en sentido contrario.

Conclusión
La medida de eliminar el efectivo en gasolineras y casetas no es solo un asunto administrativo: es un golpe a las garantías individuales y a la soberanía de la moneda nacional. El debate no debe quedarse en tribunales cuya independencia es frágil, sino trasladarse a la conciencia ciudadana. Defender el efectivo es defender la inclusión social, la libertad de transacción y la dignidad frente a un Estado que cada vez vigila más.

Nota editorial: Esta columna busca abrir un debate ciudadano sobre la legitimidad de imponer pagos digitales obligatorios, recordando que la moneda nacional es más que un instrumento económico: es un derecho constitucional.

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